Taller de papel pintado impreso a mano
Imprimir papel pintado a mano: del paño en blanco al rollo colocado
Motonte reúne apuntes de taller sobre la impresión manual de papeles pintados: cómo se prepara y se apareja el soporte, cómo se calcula el repetido, cómo se tallan y se cargan los bloques, en qué orden se imprimen los colores y qué ocurre después, cuando el paño se seca, se enrolla y acaba pegado en una pared.
Imagen 1El golpe se da con el taco perfectamente asentado: primero se apoya un canto, se baja el resto sin arrastrar y se presiona con el talón de la mano. La huella que queda alrededor indica cuánta tinta llevaba la almohadilla de carga.
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El soporte: papel, tendido y aparejo
Casi todos los fallos que aparecen a mitad de una tirada —color que se corre, papel abarquillado, huellas desiguales— se deciden antes de dar el primer golpe.
El papel de un panel impreso a mano suele moverse entre los 120 y los 160 g/m²: fibra larga, superficie mate y un encolado moderado. Ha de ser lo bastante firme para aguantar la presión repetida del taco y lo bastante poroso para que la tinta agarre en vez de quedarse flotando encima. Un papel muy satinado o muy encolado en fábrica rechaza el temple y deja manchas de brillo; uno demasiado blando se ondula en cuanto recibe humedad y ya no vuelve a plano.
El paño se corta con margen generoso, entre diez y quince centímetros por cada extremo, y se tiende sobre una mesa larga forrada de fieltro o de manta gruesa. El fieltro amortigua el golpe, reparte la presión y evita que la textura de la mesa se marque en el reverso. Se sujeta por los bordes con pesos planos o cinta de papel, sin tensar: el papel se dilata al recibir la imprimación y necesita margen para moverse. Un paño clavado a la fuerza acaba tirando de las esquinas y falsea el registro.
Qué hace el aparejo
El aparejo, o imprimación de fondo, cumple tres funciones a la vez: sella la fibra para que la tinta no se extienda por capilaridad, unifica el tono sobre el que se va a imprimir y estabiliza el comportamiento del color en todo el lote. Una preparación habitual mezcla una cola vegetal —metilcelulosa o CMC— o una cola animal muy rebajada con blanco de España o carbonato cálcico, más una punta de pigmento para dar el fondo. Se aplica con brocha ancha en dos manos cruzadas, la segunda cuando la primera está seca al tacto, y se deja reposar el paño completamente extendido.
Conviene aparejar de una sola vez todos los paños destinados a la misma pared, con la misma preparación y el mismo día. Dos tandas de aparejo separadas por una semana dan casi siempre dos fondos ligeramente distintos, y esa diferencia se nota más en la pared que en la mesa.
Antes del primer golpe
- Paño aparejado y seco al menos veinticuatro horas, extendido en plano.
- Mesa forrada, limpia y comprobada con la mano: ningún grano ni resto de color seco.
- Márgenes marcados a lápiz blando en el reverso, nunca en la cara impresa.
- Humedad del taller estable; el papel aparejado y guardado en un cuarto húmedo vuelve a ondularse.
- Un paño sobrante del mismo lote reservado para pruebas de color y de presión.
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Rapport: el repetido y su cálculo
El rapport es la unidad mínima del dibujo que, repetida, reconstruye la trama completa. Su altura —la distancia vertical entre dos apariciones idénticas del motivo— gobierna el trabajo entero: determina cuántos golpes lleva cada paño, cuánto papel se pierde al ajustar dos paños contiguos y qué margen de error tolera la tirada.
Antes de tallar nada se dibuja el repetido a tamaño real y se comprueba en los cuatro bordes. El motivo debe encajar consigo mismo tanto arriba y abajo como a derecha e izquierda, sin hueco visible ni superposición. Es un trabajo de papel y lápiz que ahorra semanas: un rapport que no cierra no se arregla imprimiendo con más cuidado.
Cálculo
Golpes por paño = (largo del paño + margen) ÷ altura del rapport, redondeando siempre hacia arriba.
Para una pared de 2,60 m, un margen de 0,20 m y un rapport de 0,32 m: 2,80 ÷ 0,32 = 8,75, es decir nueve golpes y un paño de 2,88 m.
Tipos de repetición
- Recto: el motivo coincide a la misma altura en los dos paños contiguos. Es el más sencillo de imprimir y el más exigente con el registro lateral.
- A media caída: cada paño se desplaza medio rapport respecto al anterior. Rompe las líneas horizontales y disimula pequeñas desviaciones, pero obliga a calcular la pérdida de papel en cada corte.
- Libre: el motivo no necesita coincidir entre paños. Solo funciona con dibujos sueltos y muy poco direccionales.
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Bloques tallados y plantillas: dos maneras de repetir un dibujo
El taco tradicional se talla en maderas de grano fino y poro cerrado —peral, tilo, sicomoro— montadas sobre una base contrachapada que absorbe los movimientos de la madera. La altura del relieve suele quedar entre seis y diez milímetros: suficiente para que las zonas rebajadas no toquen el papel, no tanta como para que las partes finas se astillen con el uso. Los cantos del motivo se rebajan con un ligero bisel para que la tinta no forme labio al recibir presión.
Las líneas muy finas y los contornos continuos se resuelven a menudo con chapa de latón clavada de canto en la madera, una técnica que permite trazos de menos de un milímetro imposibles de mantener en madera tallada. En las esquinas del taco se colocan pitones metálicos que dejan un punto casi invisible en el paño: son las marcas de registro sobre las que se apoyará el golpe siguiente.
La plantilla o trepa trabaja al revés: en lugar de depositar el color desde un relieve, lo deja pasar por un vano recortado. Se corta en acetato o poliéster de dos o tres décimas de milímetro, o en cartón encerado si se busca un borde menos limpio, y necesita puentes que sostengan las islas interiores del dibujo. El color se aplica con brocha de trepa a golpecitos verticales o con rodillo de espuma muy escurrido; arrastrar la brocha mete tinta bajo el borde y emborrona el perfil.
Cuándo conviene cada uno
- Motivo pequeño y muy repetido, con presencia de líneas: bloque tallado.
- Masas amplias y planas, o fondos matizados: plantilla.
- Tiradas largas de un mismo dibujo: bloque, que se desgasta despacio y mantiene la huella.
- Pruebas y variantes de color antes de decidir la talla: plantilla, mucho más rápida de rehacer.
- Dibujos de varios colores: normalmente un bloque por color, todos referidos a los mismos pitones de registro.
Un taco nuevo imprime distinto que uno rodado: la madera absorbe tinta durante los primeros golpes. Por eso las primeras huellas se dan siempre sobre el paño de prueba y no sobre la tirada.
Imagen 2Tacos de distintos tamaños y perfiles de talla. Un mismo dibujo puede necesitar un taco para la masa de fondo, otro para el contorno y otro más para los detalles menudos.
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Tintas al temple y a la cola: preparación y consistencia
Las tintas de la impresión manual de papel pintado son mezclas de agua, pigmento y aglutinante. El pigmento se moja primero en agua y se deja empapar; después se incorpora el aglutinante, que puede ser una cola animal disuelta al baño maría en torno a los cuarenta y cinco grados —nunca hervida, porque pierde fuerza— o una cola vegetal preparada en frío. El temple seca por evaporación y aclara al secar: el color en el cubo siempre es más intenso que el color en la pared.
La consistencia correcta se reconoce mejor a mano que con una medida. La tinta debe caer de la paleta en un hilo continuo que se corte limpiamente, sin gotear y sin formar cordón. Demasiado espesa, no llena los rebajes del taco y deja la huella granulada; demasiado líquida, se escapa por los bordes del relieve y engorda el motivo golpe a golpe.
La almohadilla de carga
El taco no se moja en la tinta. Se carga sobre una almohadilla —una bandeja poco profunda con varias capas de fieltro o lana empapadas de color y niveladas con una regla—, apoyando el bloque y levantándolo en vertical, sin arrastre. Cada cierto número de golpes conviene volver a extender la tinta de la almohadilla, porque el centro se agota antes que los bordes y la huella se vuelve desigual sin que se note al principio.
Notas de preparación
- Preparar cantidad de sobra para todo el lote: un color repetido rara vez sale idéntico.
- Colar la mezcla antes de usarla; un grano de pigmento seco marca el paño.
- Anotar proporciones y agua añadida mientras se trabaja, no después.
- Guardar la cola animal en frío y desecharla en cuanto huela agrio.
- Probar siempre el color seco sobre el mismo aparejo de la tirada, nunca sobre papel desnudo.
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Impresión por capas: del claro al oscuro
Cada color es una pasada completa sobre todos los paños del lote, no un paso más dentro del mismo paño.
La regla general es imprimir primero los tonos claros y avanzar hacia los oscuros. Un color claro impreso encima de uno oscuro apenas cubre y suele ensuciarse; al revés, el oscuro se asienta sin esfuerzo y define el dibujo. El orden también protege la limpieza del taller: los tacos claros se manchan con facilidad y es más fácil mantenerlos limpios si se usan al principio.
Entre capa y capa hay que esperar. El temple está seco al tacto en veinte o cuarenta minutos, pero el aglutinante tarda bastante más en estabilizarse; imprimir demasiado pronto arranca color de la capa anterior y lo traslada a la almohadilla, que entonces contamina toda la pasada. En tiradas de varios colores lo habitual es dejar pasar la jornada entera entre pasadas sucesivas.
Las superposiciones deliberadas son una de las herramientas expresivas de esta técnica: dos veladuras translúcidas producen un tercer tono que no se obtiene mezclando en el cubo, y el ligero desajuste entre capas da al dibujo la vibración que distingue un papel impreso a mano de uno reproducido mecánicamente. Conviene decidir de antemano qué superposiciones se buscan y probarlas en el paño de prueba, porque una vez impresa la tirada no hay vuelta atrás.
Orden de trabajo de una tirada de tres colores
- Prueba de presión y color sobre el paño reservado, con el aparejo real.
- Primera pasada, el tono más claro, en todos los paños del lote.
- Secado completo y revisión de huellas débiles o cargadas.
- Segunda pasada, el tono medio, apoyando el taco en las mismas marcas de registro.
- Secado y nueva revisión, con la tirada colgada y vista a distancia.
- Tercera pasada, el oscuro o el contorno, que cierra el dibujo.
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Registro por marcas y desviación admisible
Registrar es hacer que cada golpe caiga exactamente donde debe respecto a los anteriores. En la impresión manual no hay rodillo ni guía mecánica: el sistema se apoya en los pitones del taco, en las cruces impresas en el margen del paño y en los topes fijos de la mesa que marcan el eje lateral.
El procedimiento es siempre el mismo: apoyar el pitón del taco sobre el punto dejado por el golpe anterior, comprobar el paralelismo con el borde del paño y bajar el bloque en un solo movimiento. Cuando el taco ya está apoyado no se corrige la posición; levantarlo y volver a intentarlo estropea menos que arrastrarlo un milímetro.
Tolerancias
- Desviación normal de un golpe: entre media décima y un milímetro.
- Por encima del milímetro, la línea del rapport empieza a leerse a distancia.
- La deriva acumulada importa más que el error suelto: nueve golpes con medio milímetro de sesgo constante desplazan el dibujo casi cinco milímetros.
Cómo se reparte el error
Si a mitad del paño se detecta que el dibujo se está yendo hacia un lado, no se corrige de golpe. La corrección brusca deja una junta visible donde antes solo había una desviación gradual. Se reparte la diferencia entre los golpes que quedan, en fracciones más pequeñas que la tolerancia de lectura.
Cuándo parar
- Si el sesgo se repite siempre en la misma dirección: revisar los topes de la mesa.
- Si el motivo engorda golpe a golpe: la almohadilla lleva demasiada tinta.
- Si el pitón no encuentra su punto: el paño se ha movido y hay que volver a fijarlo.
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Secado al aire de los paños
El temple seca por evaporación y agradece el tiempo. Los paños se cuelgan de varas o alambres tensados, sujetos por el margen superior con pinzas de madera, de modo que cuelguen libres y sin tocarse entre sí. Cuando el taller no tiene altura suficiente se secan en plano sobre rejillas, con el aire circulando también por debajo; lo que nunca funciona es apilarlos.
Las condiciones razonables están entre dieciocho y veintidós grados y entre el cincuenta y el sesenta por ciento de humedad relativa. El sol directo acelera la superficie y deja el interior húmedo, lo que provoca ondulaciones que ya no se recuperan. Una corriente fuerte seca los bordes antes que el centro y tira del papel. Lo adecuado es una ventilación indirecta y constante, sin ráfagas.
Antes de dar por seco un paño se comprueba el reverso: la cara puede estar seca al tacto mientras el soporte conserva humedad. Solo cuando ambas caras están frías y secas por igual —normalmente al día siguiente— se puede manipular, recortar el margen o preparar el enrollado.
Señales de un secado defectuoso
- Ondas paralelas al borde: secado desigual por corriente lateral.
- Bordes rizados hacia la cara impresa: exceso de agua en la tinta o aparejo insuficiente.
- Color mate en unas zonas y satinado en otras: el paño se ha apoyado en algo mientras secaba.
- Marcas de pinza en la zona útil: el margen colgante era demasiado corto.
- Olor persistente a cola: el aglutinante todavía no ha estabilizado; hay que esperar.
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Rollos: enrollado, etiqueta y conservación
Un papel bien impreso y mal guardado llega a la pared con marcas que ya no se quitan.
El paño seco se enrolla sobre un tubo de cartón de entre setenta y cien milímetros de diámetro, con la cara impresa hacia fuera. Enrollado así, el papel tiende a abrirse solo al extenderlo en lugar de cerrarse sobre sí mismo, y la capa de color queda en la parte convexa del pliegue, donde sufre menos. Entre vuelta y vuelta se puede intercalar papel neutro sin encolar si la tinta es muy cargada o si el rollo va a esperar mucho tiempo. Doblar un papel pintado impreso a mano deja una marca permanente: no hay plancha ni humedad que la recupere del todo.
Cada rollo necesita su etiqueta, atada o pegada al tubo y no al papel. Sin ella, dos lotes del mismo dibujo se confunden en cuanto pasan unos meses, y las diferencias de aparejo o de tinta aparecen después en la pared.
Qué anotar en la etiqueta
- Nombre del dibujo y número del lote.
- Altura del rapport y tipo de repetición: recto, a media caída o libre.
- Número de paño dentro del lote y sentido de colocación.
- Colores utilizados y orden de las pasadas.
- Fecha de impresión y fecha en que se dio por seco.
Dónde guardarlos
- En horizontal sobre baldas anchas o en vertical apoyados sin peso encima.
- Lejos del suelo, de radiadores y de paredes exteriores frías.
- Con humedad relativa estable, aproximadamente entre el cuarenta y cinco y el sesenta por ciento.
- Al abrigo de la luz directa, que apaga los pigmentos incluso a través del tubo.
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Colocación en pared y recorte de juntas
La pared se prepara como para cualquier papel de calidad: lisa, firme, sin polvo y con una imprimación que iguale la absorción. Sobre yeso nuevo o sobre pintura plástica muy porosa, el adhesivo se bebe de manera desigual y el paño se seca antes de poder ajustarlo.
En un papel impreso a mano sobre soporte de celulosa, el adhesivo se aplica al papel y se deja reposar plegado sobre sí mismo, sin marcar el pliegue, entre cinco y diez minutos. Ese reposo permite que el papel se dilate antes de subir a la pared; si se coloca sin esperar, seguirá dilatándose ya pegado y abrirá las juntas al secar.
Orden
- Plomada trazada a la anchura del primer paño.
- Paño encolado y reposado.
- Ajuste por la plomada, nunca por la esquina.
- Alisado desde el centro hacia los bordes.
- Junta a testa con el paño anterior.
- Recorte de márgenes superior e inferior.
Las juntas se hacen a testa, borde con borde, nunca solapadas: el solape se ve en cuanto la luz entra rasante. Cuando el corte del taller no es perfectamente recto se recurre al doble corte, superponiendo ligeramente los dos paños y cortando los dos a la vez con regla metálica y cuchilla nueva, siempre sobre una banda de protección para no herir la pared.
La presión sobre la junta se da con una muñequilla de fieltro o un rodillo blando. Un rodillo duro bruñe el temple y deja una franja brillante a lo largo de toda la costura. El adhesivo que asome se retira en el acto con una esponja apenas húmeda y un movimiento suave: en seco arrastra pigmento.
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